DIRIGIR CON ALEGRIA, PARA SERVIR MEJOR


El secreto de la existencia humana, no solo está en vivir, sino también en saber, para que se vive”

                        Fedor Dostoievski

Hoy en día, el liderazgo se centra en la creación del futuro, más que en la prolongación del pasado, es por eso, que la previsión, importa más que nunca. Esto requiere algo así, como un salto de fe, que permite ir más allá de los datos y esbozar conjeturas inteligentes.

La experiencia adquirida por los aciertos y errores cometidos a lo largo de la vida, permite que el cerebro esquematice reglas de decisión, lo que sirve y lo que no sirve, el modo en que las personas responden a los distintos estilos de liderazgo y sobre las conductas que mejor funcionan, en una determinada situación.

Este tipo de aprendizaje se asienta en los ganglios basales, una estructura primitiva del cerebro por encima de la medula espinal y fuera del alcance de las palabras, es por eso que para acceder a la sabiduría acumulada durante la vida, los líderes deben aprender a confiar en sus sensaciones intuitivas.

 De hecho, los circuitos neuronales implicados en decisiones tan complejas, incluyen los ganglios basales, también la amígdala, la región en la que el cerebro parece almacenar las emociones asociadas a los recuerdos.

No es el área verbal del cerebro, sino, la región que controla los sentimientos, la que nos proporciona el curso de acción más adecuado, en el proceso de toma de decisiones,

El cerebro emocional activa los circuitos que conectan el sistema límbico con las vísceras, proporcionándonos la sensación de que la cosa funciona.

Los lideres son personas muy movilizadoras, personas que despiertan nuestro entusiasmo y alientan lo mejor que hay en nosotros.

 Poco importan lo que hagan, puesto que el éxito no depende de lo que hacen, sino, del modo como lo hacen, de modo que si un líder carece de la capacidad de encauzar adecuadamente las emociones, nada de lo que haga, funcionara como es debido.

  El líder siempre ha sido la persona, a quien los demás recurren en busca de la claridad necesaria, para hacer frente a una amenaza, superar un reto o llevar a cabo una tarea, es por eso que, en este sentido, el líder es la persona que mejor sabe encauzar las emociones de un determinado grupo.

Los líderes emocionales operan como una suerte de  “atraedores límbicos” y ejercen una poderosa influencia sobre el cerebro emocional de sus seguidores. La facilidad con la que detectamos los estados emocionales del líder, depende de la expresividad de su rostro, de su voz y de sus gestos.

 Cuanto mayor sea su capacidad para transmitir sus emociones, más rápidamente se difundirán estas y esto no tiene que ver con el histrionismo, puesto que la gran atención prestada al líder, permite que hasta las manifestaciones más sutiles de la emoción, puedan tener un efecto muy profundo.

 Los lideres que poseen este talento, operan como una especie de imanes emocionales, al punto que las personas trabajan mejor, porque se sienten mejor acompañados de su líder, es lo que algunos llaman “salario espiritual “.

Es como si el hecho de sentirse bien, lubricase la eficacia mental, permitiendo que las personas asimilen mejor la información, fomenten el uso  de la lógica y flexibilicen el pensamiento.

 Los estados de ánimo positivos demuestran ser importantes en el ámbito del trabajo en equipo. En este sentido, la capacidad del líder para inducir un estado de ánimo positivo y cooperativo, resulta fundamental, para determinar el éxito del grupo.

Por el contrario, los problemas emocionales socaban la atención del grupo y logra alejarlos de la tarea común, como consecuencia el rendimiento se ve afectado.

Así como ninguna ave puede volar con una sola ala, el liderazgo ejemplar requiere de la adecuada combinación entre el corazón y la cabeza, entre el sentimiento y el pensamiento, estas son las dos alas, que permiten volar con seguridad a un líder.

No debemos olvidar que la principal misión de un líder es la de motivar, guiar, inspirar, escuchar, persuadir. Como dijo Einstein:

 “No debemos acabar convirtiendo al intelecto en un Dios. Es evidente que su musculatura es muy poderosa, pero carece de personalidad”.” Y es que su función no es tanto la de dirigir, como la de servir”, el estilo es personal.

Hace tiempo que los organismos internacionales, señalan en  sus últimos informes sobre la democracia en América latina, enfatizan sobre la urgencia en nuestra región, de pasar de una democracia electoral a una democracia de ciudadanos.

Estos terminan definiendo como ciudadano integral, a aquel que puede acceder armoniosamente a sus derechos cívicos, sociales, económicos así como culturales y que todos ellos conforman un conjunto indivisible y articulado.

Asumir los complejos retos que surgen de la pobreza, la ignorancia y la desigualdad, así como de aquellos que son producto de la inadecuada protección de sus derechos civiles, exige un cambio en la visión de los servicios y ese es el campo de la política.

De modo que, como diría Colton:

“Los hombres luchan por la política y religión, por ella polemizan, combaten y mueren .Harán todo lo que es preciso, menos vivirla”

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